En estos tiempos de avances tecnológicos sin precedentes en los campos de las comunicaciones y la informática, países con una tradición histórica de liderazgo en los campos de la ingeniería y la producción de bienes, han debido de salir al mercado internacional a importar técnicos e ingenieros que tomen el relevo, ya que sus sociedades, dedicadas ahora casi exclusivamente al campo de los servicios, han ido abandonando las labores manuales especializadas, en cuyo desarrollo se invirtieron muchos recursos en el pasado y que fueron precisamente las que permitieron el despegue económico de esas naciones en el último siglo. Consecuencia de ese traslado del campo de la producción al del diseño y la administración en los países industrializados, se ha abierto una oportunidad interesante para todos los países de las economías emergentes y en vías de desarrollo, entre otras cosas, porque en estos lugares aún se practican las artes y las manualidades con devoción ya que forman parte de nuestras tradiciones ancestrales.